15, March

Stephen Hawking: La muerte de un genio


Ante la muerte de un genio, el mundo se paraliza. Y se pone en pie para agradecerle sus aportaciones al conocimiento. Pero cuando muere alguien como Stephen Hawking, nos ponemos en pie por algo más. Hacemos nuestra esa frase suya que decía: “Cuando las expectativas de uno se reducen a cero, uno aprecia realmente todo lo que tiene”. Esa es la realidad de miles de enfermos que, como él, padecen ELA.

Nos deja mucho más que las teorías de agujeros negros que muchas de las mortales somos incapaces de comprender. Nos deja la historia de un cerebro inquebrantable, de una voluntad que superaba la velocidad a la que se desintegran los astros. Nos deja lecciones de verdad incomprensibles en otro contexto.

Quiso que sus dos frentes abiertos, la ciencia y la ELA, fueran conocidos mundialmente y se rió, como persona inteligente que era, de ambas.

Dicen quienes entienden de este campo que la belleza y la coherencia de sus teorías le hacían merecedor del Nobel. Pero a veces, llegamos tarde. Incluso cuando una enfermedad como la Esclerosis Lateral Amiotrofica se hace a un lado y nos permite disfrutar de su conocimiento y sus estudios tanto tiempo.

Precisamente hay quienes dicen que estos años de vida, absolutamente excepcionales en esta enfermedad, han sido un regalo divino. ¿Quién sabe? Quizás, si hay alguien ahí arriba, a decidido darle tregua para ver si daba con él entre el cosmos.

Quienes conocemos esta enfermedad damos gracias a su visibilidad incansable, a su reivindicación respecto a la investigación, a su constante tesón por que no fuera invisibilizada. Nos quedamos con su referencia hacia la discapacidad y a los límites que nos ponemos nosotras mismas y hacia la muerte, a la que muchas veces manifestó no estar esperando.

Quizás, si se hubiese rendido ante su diagnóstico, el mundo hoy sería mucho más pobre y miraríamos al cielo con absoluto desconocimiento.

Gracias por bajarnos las estrellas.

Nos vemos a la vuelta.

*Este articulo ha sido escrito por: NOELIA ORDIERES

 

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