Este fin de semana, varios medios de comunicación a nivel nacional se han hecho eco de la terapia celular (NurOwn) que está desarrollando la compañía Brainstorm Cell Therapeutics y que ya habíamos comentado desde la Fundación Luzón en nuestro canal de YouTube el pasado mes de julio. Debido a la cantidad de personas que se han acercado a la Fundación preguntándonos por las últimas informaciones publicadas en los medios, nos vemos obligados a aclarar ─al igual que otras entidades como Fundela, y otras asociaciones de pacientes─, que:

En aquel momento contábamos con los datos publicados en la revista JAMA neurology sobre los ensayos de fase I/II y fase IIa y con la confirmación de que se había analizado el progreso del estudio de fase III en agosto del año 2018. Los datos publicados parecen positivos, pero es muy importante tener todos los datos completos del ensayo en fase III antes de poder estar seguros de su eficacia.

La diferencia de resultados entre los ensayos de fase II y los de fase III que se ha producido históricamente en la búsqueda de tratamientos para la ELA, que no cumplieron las expectativas, hace que tengamos que mirar con mucho cuidado los anuncios en cuanto a la eficacia de un tratamiento. Tal y como ya habíamos dicho antes, aunque los resultados mostrados hasta ahora de una terapia sean positivos y prometedores, es esencial tener los datos completos de la fase III antes de poder confirmar su alcance real. En estos momentos no se dispone de estos datos y, por lo tanto, no podemos cuantificar su valor como terapia y tenemos que recordar que conviene que seamos siempre prudentes.

El reclutamiento del ensayo de la fase III estaba previsto que acabara en septiembre de 2019 pero aún no contamos con la confirmación de si ya han logrado incluir los pacientes previstos. Sería deseable que, una vez se concluya el seguimiento (no solo el reclutamiento) de los pacientes que participan en el estudio, durante el tiempo establecido por el protocolo del ensayo, la compañía facilite una actualización de los resultados científicos que obtengan. Los datos de estados previos de la investigación solo suponen la base que justifica la necesidad de hacer estudios más completos. Hasta que los datos finales no están disponibles, hay que mirar con total prudencia los resultados anteriores.

Como decíamos en julio, seguiremos atentos a cualquier actualización basada en datos y no en declaraciones personales que se produzcan con respecto a este y el resto de los ensayos en marcha sobre terapias para la ELA. No olvidemos que hay varios frentes abiertos que buscan poner freno a esta enfermedad. Actualmente hay registrados 10 ensayos clínicos en fase III en la página clinicaltrials.gov que están reclutando o en espera de abrir el proceso de reclutamiento de pacientes. Todos ellos han generado resultados positivos en las fases previas y esperamos que algunos de ellos deriven en terapias que ayuden a tratar eficazmente la ELA, pero hasta que no se tengan los datos finales, no hay garantía alguna de éxito.