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Desde hace tiempo, es conocido que uno de los síntomas más comunes en la ELA es la pérdida de masa corporal desde los primeros momentos de la aparición de la enfermedad. Y esta pérdida de peso se ha asociado a un empeoramiento en el progreso de los pacientes. Un grupo de investigadores del Hospital Neurológico Metropolitano de Tokio ha publicado recientemente un estudio en el que analizan la relación entre la variación de peso en los pacientes de ELA y el progreso de los síntomas en estadios avanzados de la enfermedad, tras la necesidad de ventilación asistida invasiva.

En esta investigación, se han reclutado 60 pacientes de ELA tanto familiar como esporádica con respiración asistida invasiva. A lo largo de la misma, se fue realizando un seguimiento del progreso de la enfermedad en cada paciente y correlacionándolo con el índice de pérdida de peso que mostraba cada uno en las fases iniciales de la enfermedad.

Como resultado, han encontrado que un ritmo de pérdida de peso superior a 1.7kg/m2/año en las primeras etapas de la enfermedad se relaciona de manera clara con una progresión más rápida de la enfermedad.

Se desconoce cuál es el mecanismo que hace que los pacientes de ELA pierdan peso pero sí se sabe que esa pérdida tiene un impacto en la evolución de la enfermedad. Este estudio ha permitido confirmar que cambiando la ingesta calórica en las primeras fases de la enfermedad, se modifica su progresión en las fases posteriores a la ventilación asistida invasiva. Y aunque se ha determinado que la terapia nutricional puede mejorar la supervivencia de los pacientes, aún hay que definir qué régimen alimenticio sería el más adecuado.

Con todo esto, se concluye que la pérdida de masa corporal en las fases iniciales de ELA puede ser útil para predecir cómo evolucionará la enfermedad en estadios avanzados. Esto permitiría poder prever actuaciones, definir mejor las necesidades de cada paciente y planificar de manera más adecuada su terapia.

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