En la ELA se produce una degradación de las motoneuronas que es responsable de la pérdida de capacidad muscular de los enfermos. Sin embargo, en el sistema nervioso, las neuronas no están solas, están acompañadas por otros tipos celulares.  Uno de esos tipos son las células de la glía, a las cuales pertenecen los astrocitos y se ha observado que también juegan un papel en el desarrollo de la enfermedad.

Una de las causas genéticas identificadas como causa de la ELA es que el gen C9orf72 tenga mutada una región concreta de su secuencia. Estas mutaciones se encuentran en hasta el 40% de los casos de ELA familiar y alrededor del 10% de los casos de ELA esporádica. Qué mecanismo desencadena el efecto patológico de estas mutaciones es algo que aún está en estudio, pero la relación de causalidad es un dato confirmado.

Una colaboración de varios investigadores de Reino Unido y liderados por el Dr. Siddharthan Chandran, han publicado sus resultados del estudio que han realizado sobre el papel de los astrocitos en el desarrollo de la ELA en pacientes con el gen C9orf72 mutado.

Para hacer este estudio han usado células llamadas fibroblastos de enfermos de ELA. Estas células son muy abundantes en el cuerpo humano y muy sencillas de obtener, así que resulta muy práctico su uso. Partiendo de estas células, han provocado que se transformen en motoneuronas y astrocitos en placas de cultivo para poder realizar los experimentos necesarios.

Como resultado de sus experimentos observaron que los astrocitos con mutaciones en C9orf72 tenían un efecto tóxico sobre las motoneuronas, tanto si las neuronas eran también mutantes como si eran motoneuronas no mutantes para C9orf72. De hecho, pudieron comprobar que los astrocitos mutantes eran responsables de producir perturbaciones funcionales en las motoneuronas.

Un punto muy destacable en este estudio es que, mediante lo que se conoce como edición genética, corrigieron la mutación C9orf72 en un cultivo de células que originalmente sí era mutante. En sus experimentos pudieron comprobar que, esta corrección genética aplicada sólo en los astrocitos, eliminaba los problemas funcionales en las motoneuronas con las que contactaban, independientemente de que fueran o no motoneuronas mutantes en C9orf72.

Esencialmente, en este estudio comparan que ocurre en motoneuronas y astrocitos con las mutaciones en C9orf72 frente a esas células sin dichas mutaciones, ven un efecto tóxico que corresponde con la neurodegeneración que sucedería en enfermos de ELA. Para comprobar si de verdad son estas mutaciones las responsables y no algún otro factor, en las mismas células que tenían C9orf72 mutado, lo editan genéticamente sin afectar a otros genes. De esta manera, ahora es como el de individuos sin ELA. En estas condiciones ven que, efectivamente, los problemas en las motoneuronas desaparecen. De esta manera, aumenta la seguridad de que se está estudiando una causa directa de la ELA.

Estos datos apoyarían la idea de usar el gen C9orf72 como diana en terapias génicas. Podría servir para atajar su efecto tóxico directo en las motoneuronas y el indirecto a través de su acción en los astrocitos.