investigación subtipos elaGracias al análisis de datos genéticos fruto de una colaboración científica entre Italia y Holanda se ha encontrado una división en dos grandes subtipos de ELA.

Este hallazgo supone el primer paso para poder definir la división en grupos con características más homogéneas dentro de la complejidad fisiológica y molecular que presenta esta enfermedad.

Durante el desarrollo del proyecto, los investigadores han estudiado el perfil de los genes que se encuentran activos en muestras de 30 pacientes de ELA; lo han comparado con el perfil de muestras de 10 personas sin ELA; y las han agrupado según sus semejanzas en cuanto a los 9.656 genes que tienen niveles más diferentes. Según los perfiles obtenidos en esta comparativa; los investigadores han identficado dos subgrupos de pacientes, SALS1 y SALS2.

Complementariamente, como control; han estudiado las diferencias en cuanto al número de copias de genes asociados a la ELA y otras enfermedades neurológicas de esos mismos pacientes y personas sanas. Lo que encontraron fue un total de 1472 alteraciones en el número de copias de regiones genéticas. Para evitar heterogeneidades individuales y localizar efectos colectivos; se centraron en aquellas que aparecían en al menos el 10% de los individuos. Gracias a esto, han localizado 488 variaciones en el número de copias de regiones genéticas que pueden asociarse a pacientes con ELA.

Al combinar los resultados de ambos tipos de experimentos, encontraron que 335 de esas regiones con variación en el número de copias se asociaba con los pacientes del subgrupo SALS1 y 308 con pacientes del subgrupo SALS2.

Un gran número de estos cambios en el número de copias de regiones génicas se detectaban exclusivamente en pacientes con ELA, no se encontraban nunca en los individuos sanos.

En las 488 regiones génicas con variación en el número de copias se localizaron 406 genes; 36 de los cuales habían sido identificados previamente como asociados a la ELA. Estos resultados de genes y variaciones en el número de copias se integraron con los datos de los perfiles obtenidos midiendo los niveles de activación de los genes. Lo que encontraron es que, de los 406 genes que tienen un número de copias diferente; hay 70 que se encuentran en regiones con número de copias alteradas en los pacientes SALS1 y 146 en los pacientes SALS2 que además tienen un perfil de expresión distinto.

Tras el análisis computacional de los resultados, pudieron identificar y agrupar los genes que se veían alterados según los procesos celulares en los que participan y vieron que había diferencias entre los dos subgrupos de pacientes.

Los genes relacionados con señales de supervivencia celular; activación de células T (un tipo de linfocitos) o la señalización de la enfermedad de Huntington estaban enriquecidos en ambos subgrupos de pacientes de ELA. Sin embargo, el subgrupo SALS1 tenía más activas las señales de la inflamación mediada por células inmunes; la vía ubiquitina-proteosoma y apoptosis.

En el subgrupo SALS2 se veían incrementadas las vías de la guía axonal, el estrés oxidativo y la inflamación por señales intracelulares. Entre todos los genes así identificados se encuentran aquellos ya previamente asociados a la ELA; pero también otros muchos que no habían sido asociados antes a la patología y que pueden suponer nuevas oportunidades para buscar dianas terapéuticas y biomarcadores para el diagnóstico temprano.

Como conclusión, a pesar de que en este estudio es evidente que la muestra usada es pequeña; los datos indican que el proceso de degeneración es tremendamente complejo y que necesita de muchas alteraciones genéticas actuando al mismo tiempo.

Esto implica que, para poder profundizar en su estudio, será importante el uso de análisis integrando diferentes técnicas. Además, se ha conseguido dividir una población de pacientes de ELA en dos subgrupos que parecen tener afectados conjuntos de genes diferenciales. Esta diferencia puede ayudar a establecer la base para renovar el diseño de estrategias tanto de estudio de las causas de la ELA; como para el desarrollo de terapias desde un punto de vista más personalizado.