20, July

Una mirada a las necesidades y retos de la investigación sobre la ELA


La Fundación Francisco Luzón reclama un Plan Nacional de Investigación en Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) para encontrar solución lo antes posible a esta enfermedad y ha hecho un llamamiento a las autoridades, las empresas y a los investigadores para que trabajen juntos hasta conseguir que España se convierta en un referente mundial de la investigación en salud. Ha sido durante Encuentro Internacional en Investigación en ELA en España celebrado en Madrid, el primero organizado por la Fundación Luzón en colaboración con la Fundación Ramón Areces y donde destacados expertos en ELA han insistido en la importancia de potenciar la colaboración internacional para impulsar la investigación en esta enfermedad.

“España es un país avanzado en todos los órdenes, pero todavía sin un compromiso profundo de apoyo a la ciencia y a la innovación. España tiene un buen sistema sanitario, con talento humano e infraestructura potentes, pero la investigación en la salud no está acorde con esta potencia sanitaria”, ha señalado Francisco Luzón, paciente de ELA y presidente de la Fundación que lleva su nombre.

“Quiero hacer un llamamiento a las autoridades, a las empresas y a los investigadores de este país para que, entre todos, hagamos de España un referente en investigación a nivel mundial, cosa que hoy no es. Esta mañana reclamo que la investigación en salud sea potenciada tanto en el sector público como en el sector privado”, ha manifestado.

Más coordinación internacional

La jornada organizada por la Fundación Luzón y la Fundación Ramón Areces tenía como objetivo presentar algunos de los principales trabajos de investigación en esclerosis lateral amiotrófica que se están desarrollando en el mundo. El primero de los ponentes, Leonard Van den Berg, profesor de Neurología Experimental y Coordinador del Centro de ELA holandés, del Centro del Cerebro de Utrecht (Holanda) puso el acento en la necesidad de aumentar la colaboración entre los centros de investigación de Europa. “Es necesaria una hoja de ruta europea común para el tratamiento de la ELA. En general, creo que estamos trabajando bien, aunque en ocasiones duplicamos las investigaciones y no utilizamos el conocimiento y la experiencia de otros países ”, ha asegurado.

La experiencia de Van den Berg en los últimos años se ha dirigido a la armonización internacional de la investigación sobre la ELA para mejorar la cooperación entre países y, en esta línea, ha repasado algunos de los consorcios con más peso, tales como European Network to Cure ALS (ENCALS) o los proyectos de investigación el Treatment Research Institute for the Cure of ALS (TRICALS), el European multidisciplinary ALS network identification to cure motor neurone degeneration (EuroMOTOR) o la Investigación genética internacional innovadora de la ELA (Project MINE).

En su ponencia, Biomarcadores y variabilidad fenotípica en la ELA, Van den Berg explicó que la ELA “se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas motoras en el cerebro y la médula espinal. Muchos diferentes genes y procesos fisiopatológicos contribuyen a la enfermedad, y será necesario comprender esta heterogeneidad para encontrar tratamientos eficaces. La combinación de fenotipificación profunda, neuroimagen, genómica y evaluaciones neuropatológicas será necesaria para comprender y tratar eficazmente esta enfermedad”.

Como señaló, “más de 30 genes diferentes han sido vinculados a la forma familiar de ELA, lo que conducirá a la redefinición de ELA como clínicamente y genéticamente heterogénea, síndrome multidominio neurodegenerativo de los sistemas motores y extra-motor con múltiples mecanismos fisiopatológicos subyacentes y diferentes subfenotipos clínicos. Discutiré los enfoques clínicos y diagnósticos, así como los avances científicos en los campos de investigación de la genética, el modelado de enfermedades, los biomarcadores y las estrategias terapéuticas”.

La genómica al servicio de la ELA

El profesor de Neurología y director médico y científico del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Turín, Adriano Chiò, dedicó buena parte de su exposición a enumerar los distintos trabajos en los que la investigación genómica ha facilitado información relevante, pero no concluyente, para conocer mejor el origen y el comportamiento de la ELA.

“Están aumentando indicaciones en las que los genes juegan un papel central en la ELA; el descubrimiento de nuevos genes mejora nuestro conocimiento de esta enfermedad y su origen, aunque aún no se ha establecido una relación entre las mutaciones genéticas y el fenotipo de esta enfermedad”, ha explicado Chiò.
No obstante, Chiò ha puesto sobre la mesa la variabilidad de opiniones entre los neurólogos del mundo sobre la utilidad de realizar test genéticos a pacientes de ELA. “Hay opiniones diferentes entre los neurólogos; hay quienes descartan realizar este tipo de test porque no hay una cura disponible para la enfermedad, aunque, por ejemplo en Norteamérica, los neurólogos han decidido ofrecerlos para favorecer el hallazgo de una cura”, ha explicado.

En su intervención, titulada Genética de la ELA y su relevancia en el manejo clínico, Chiò ha explicado que “la investigación genética en la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) ha hecho enormes progresos en la última década debido al desarrollo de nuevas y más rentables tecnologías genómicas. En los últimos dos años, siete genes adicionales han sido identificados, lo que nos da un total de 29 genes que representan ~ 74% de la familia y ~ 10% de ELA aparentemente esporádica. Los nuevos descubrimientos genéticos incluyen también genes modificadores de la enfermedad, es decir, genes que modifican el fenotipo de la enfermedad en términos de edad al inicio y pronóstico”.

Como consecuencia de estos descubrimientos, “el enfoque clínico de los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) ha sido ampliamente modificado por la identificación de genes novedosos, la detección de mutaciones genéticas en pacientes aparentemente esporádicos y el descubrimiento de la estrecha relación genética y clínica entre ELA y Demencia frontotemporal. Además, el avance del conocimiento de las bases genéticas de la ELA nos está mostrando nuevas vías patogénicas para el tratamiento de esta terrible enfermedad”.

A por una revisión de los criterios de diagnóstico

El Dr Jesús Esteban, director de la Unidad de ELA del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), repasó la evolución de los criterios diagnósticos desde el establecimiento de una clasificación estandarizada en 1994 fruto del consenso alcanzado por la Federación Mundial de Neurología (WFN). Las investigaciones desarrolladas en los últimos años y los descubrimientos que se están consiguiendo sobre esta patología haría necesario, a juicio del Dr Esteban, “una revisión de los criterios actuales para mejorar el diagnóstico de esta enfermedad”. “Se hace necesario que la recogida de información se haga de forma consensuada en la Comunidad de la ELA para dejar estos criterios bien fijados y que su interpretación sea homogénea en la comunidad científica”, ha señalado.

El diagnóstico clínico inicial, el fenotipo de inicio y la serie de subfenotipos que se puede identificar posteriormente, datos que indiquen que la ELA pueda ser familiar, si hay mutaciones genéticas, si es juvenil, si hay signos de demencia frontotemporal, etc., constituirían información que a juicio del Dr Esteban la comunidad científica internacional tendría que definir de manera homogénea para mejorar los criterios de diagnóstico.

Su ponencia, titulada El diagnóstico de la ELA: un viaje desde El Escorial hacia Awaji, partió de “las primeras descripciones de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y la definición por J.M. Charcot en 1875 como una enfermedad debilitante secundaria a la degeneración de las neuronas motoras, se aprecia la gran variabilidad de formas de inicio y de expresión clínica que tiene la enfermedad (variabilidad fenotípica). Esta variabilidad no solo supone una dificultad para el diagnóstico, sino que también compromete la certeza diagnóstica para poder realizar estudios de investigación fructíferos y ensayos clínicos en esta enfermedad”.

Como recordó, “en 1990, en El Escorial, se realizó una reunión de expertos promovida por la Federación Mundial de Neurología (WFN) con el objeto de desarrollar criterios diagnósticos que fueran ejecutables y aceptados internacionalmente para poder incrementar y mejorar la producción de estudios clínicos, ensayos clínicos e investigación genética de esta condición. Así, en 1994 se publican los primeros criterios diagnósticos de la ELA (Criterios de El Escorial) y una clasificación que intenta reflejar el grado de certeza diagnóstica”.

Desde entonces estos criterios se han venido modificando para ajustarse mejor a la realidad clínica y a los nuevos hallazgos clínicos, genéticos y patológicos que han venido apareciendo a lo largo de las últimas décadas.

 Nuevas tecnologías al servicio del paciente de ELA

La jornada también contó con la intervención de Dexter Ang, cofundador y director ejecutivo de Pison Technology, empresa de creación apoyada en la colaboración entre Microsoft y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (Boston, EE. UU.) y especializada en el desarrollo de tecnología de última generación exclusivamente diseñada para pacientes con ELA.

Su trabajo parte de la base de que “los tejidos, músculos y nervios pueden asimilarse a un circuito eléctrico”, lo que ha permitido a su empresa desarrollar dispositivos que permiten monitorizar estas señales musculares y utilizarlas posteriormente en el diseño de aparatos (wearables) que ayudan a las tareas diarias de los pacientes con ELA (manejo de silla de ruedas, ordenador, etc.). Todo este desarrollo ha abierto la puerta, además, al registro de la función neuronal del paciente e, incluso, a la posibilidad de recuperar la función muscular de estos pacientes mediante un sistema de estimulación de precisión del nervio.

Como explicó Ang, “la relación entre la progresión de la ELA y el deterioro de neuronas y músculos individuales o en grupos está en función de factores biológicos, mecánicos y eléctricos. Nuestra capacidad de estudiar esta complejidad se limita a la falta de tecnologías disponibles para la detección de las señales nerviosas a sus frecuencias y a la amplitud disminuida en la superficie de la piel”. Su intervención se dirigió a describrir “las estrategias de detección neural dirigidas a superar bajos niveles de señal ruido así como desaparecer la ambiguación en ENG, EMG, y los artefactos tales como el ritmo cardíaco, el movimiento interferencias electromagnéticas. Los tejidos, los músculos y los nervios pueden asimilarse como un circuito eléctrico y la ELA impacta su operación anatómica y sobre las amplitudes de voltaje correspondientes presentes en la superficie de la piel”.

Además, Ang repasó “los métodos externos para capturar las señales sin ambigüedades de los pacientes con una ELA progresiva completa, para crear ordenador de complemento de ropa (wearable) humano para entradas multibit. Esta ponencia concluirá con la descripción de un paradigma, para personas con ELA avanzada, autónomo, no invasivo y no terapéutico, para la recuperación de la función muscular que se basa en la estimulación y la retroalimentación neural”.

Por último, a modo de cierre, el cofundador de Pison Technology hizo un repaso “al estado actual de la investigación sobre la  ELA en Estados Unidos, así como dar un punto de vista sobre campos de la investigación que aún no han sido explotados”.

Mesa de debate

El colofón a este encuentro científico llegó de la mano de una mesa de debate con todos los ponentes a la que se incorporaron el Dr Alberto García Redondo, coordinador y moderador de la jornada y coordinador del Laboratorio de Investigación en ELA del Hospital 12 de Octubre de Madrid y las doctoras Rosario Osta, directora de Lagenbio: Teragen y Regeneragen, del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón de la Universidad de Zaragoza y Mónica Povedano Panadés, directora de la Unidad de ELA del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona).

La conclusión principal, fruto del debate abierto con los cerca de 300 asistentes a la jornada, ha sido la insistencia en la necesidad de profundizar en la colaboración y coordinación entre los centros de investigación de todo el mundo así como de continuar abriendo vías de trabajo que permitan aumentar el conocimiento científico sobre la ELA con el que se pueda estimular la implicación de las compañías farmacéuticas en la búsqueda de un tratamiento que logre curarlo.

CLAUSURA

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